La Gemma

Hola, soy Gemma. Esta es mi historia. Pero también podría ser la tuya y la de muchos otros. El caso es que yo, en un momento dado, necesité ayuda. Y los especialistas no me daban soluciones. Por lo que tuve que emprender mi propio camino para obtener respuestas. Sola. Sin nadie que me pudiera explicar qué me estaba pasando. Fue un largo viaje, el que me ha traído hasta aquí. Un trayecto en el que he aprendido mucho. Y ahora quiero compartir toda mi experiencia contigo. Para ayudar. Acompañar. Porque seguro que mi camino no es el camino de todos. Pero muy posiblemente te pueda ayudar a encontrar el tuyo.
¿Qué me pasa? Esto es lo que yo me preguntaba constantemente. Me sentía cansada, desanimada. Estaba perdida. Y mi cuerpo lo manifestaba, especialmente a través del dolor y la inflamación de la zona abdominal. ¿Quizá me lo provoca el azúcar? ¿O es el gluten? Renunciaba a una cosa, luego a otra. Y nada. Seguía sin ver la luz. Y de los especialistas, de los que esperaba escuchar respuestas claras, sólo recibía recetas. Mientras ellos trataban los síntomas, yo necesitaba alguien que encontrara la causa.
Yo buscaba incansablemente la causa de mi malestar. Y no la encontraba. Ni yo ni nadie. Porque todos pensábamos que había “una” causa, algo concreto y finito. Pero esta premisa no era correcta. No había una única causa, había varias, resultado de la suma de pequeñas y no tan pequeñas cosas de mi vida.
Mi voluntad, insistencia y búsqueda, finalmente me llevaron a encontrar la solución. Pero en efecto, si mi malestar no era fruto de una única causa, tampoco lo sería la solución. No era una única cosa la que debía cambiar. Era un conjunto. Aspectos diversos de mi vida que debía poner en orden para que todo fluyera mejor, y así eliminar el “hambre emocional”. Tanto los aspectos que tenían una relación muy directa con mi salud (hábitos alimenticios, deporte, descanso, etc.) como otros que sin ser tan evidentes, jugaban un papel fundamental en mi vida (relaciones de pareja, actividad profesional, vida social, etc.) y de rebote, en mi bienestar.
Las personas nos nutrimos de muchas formas. Los alimentos son una de ellas, evidentemente. Y son condición necesaria para nuestro bienestar, pero no es suficiente. Por tanto, si no equilibramos el resto de cosas que nos nutren día a día, difícilmente podremos adquirir hábitos alimenticios saludables. Y se nos despertará, muy probablemente, el “hambre emocional”. Para mí, llegar a entender esto fue la clave. A partir de aquí, mi vida mejoró mucho, porque para alcanzar nuestra plenitud como personas, hay muchos otros aspectos que hemos de cuidar. Y es precisamente aquí donde creo que puedo ayudarte.
Después de más de veinte años trabajando en el MACBA, decidí hacer un giro con el objetivo de conectar mi propósito de vida con un nuevo camino profesional. Un proyecto muy ilusionante y motivador por el cual, más allá de mi propia experiencia y de los conocimientos adquiridos a lo largo de los años, me preparé en el Institute of Integrative Nutrition de Nueva York (IIN), completando así mi formación como Coach de Salud.
El objetivo de este proyecto es acompañar a las personas en su proceso de transformación holística para alcanzar una vida más consciente y saludable. Entendiendo la salud como un concepto integral y ofreciendo las herramientas necesarias para saber equilibrar todo aquello que nos nutre día a día: nuestras relaciones, la vida social, nuestra actividad profesional, la espiritualidad, el deporte y la alimentación, entre otras.
Mi camino se inició el día en que decidí poner remedio a mi malestar. Aspirar a una vida mejor fue lo que me empujó a formarme, a aprender y a buscar soluciones. Hoy, que afortunadamente disfruto de una vida plena y saludable en todos los sentidos, la motivación que me mueve es la de ayudar. Ofrecer mi experiencia para acompañar a los demás. Si quieres hablar, me puedes contactar sin ningún compromiso, la primera sesión es gratuita.